En 1930, Victoria
Ocampo le escribe a José Ortega y Gasset:
"He aquí mi proyecto: publicar una
revista que se ocupe principalmente de problemas
americanos, bajo varios aspectos, y donde colaboren
los americanos que tengan algo que decir y los
europeos que se interesen en América. El
leitmotiv de la revista será ése
pero, naturalmente, tratará también
otros temas".
El nombre de Sur fue elegido, a la distancia,
por el filósofo español José
Ortega y Gasset. Pero la idea de editar la revista
la tuvo el novelista norteamericano Waldo Frank,
un intelectual de izquierda que convenció
a Victoria de la importancia de que ella llevara
a cabo semejante proyecto. Así surgió
Sur, uno de las emprendimientos culturales
más importantes del siglo XX que publicó
los trabajos de las principales figuras de la
literatura, filosofía, historia y artes
pláticas, no sólo de América
latina sino también de Norteamérica
y Europa occidental. Además, desde Sur
se llevó a cabo la traducción de
muchos de los autores más prestigiosos
de la época, introduciendo así la
literatura latinoamericana al público europeo
y viceversa.
El modelo de Sur fue la Nouvelle
Revue Franaise, creada en París en
1909 y la Revista de Occidente, fundada
por Ortega y Gasset en 1923. Sur sobrevivió
a más de cuatro décadas y fue “la
libertad de la literatura frente a los poderes
terrestres. Algo menos que una religión
y algo mas que una secta” según las
palabras de Octavio Paz. El primer número
de la revista apareció en el verano de
1930-31, llevaba la tapa blanca y una flecha verde
clavada sobre las letras negras de Sur.
Trimestral, con 199 páginas, y colaboradores
entre los que se encontraban Drieu La Rochelle,
Borges, Waldo Frank, Eugenio D’Ors, Ansermet,
Walter Gropius y Alfonso Reyes. Apolítica,
publicó a escritores de izquierda y de
derecha, y aún así recibió
duras críticas: dijeron, entre otras cosas,
que era una revista elitista, creada para satisfacer
a los lectores extranjeros. Pero lo cierto es
que Sur pudo abrirse al mundo como ninguna revista
de su época, y vio más allá
de movimientos estrictamente nacionalistas o regionalistas
para abarcar tanto corrientes europeas como hispanoamericanas.
El escritor y ensayista Blas Matamoro ha escrito
en su libro Genio y figura de Victoria Ocampo:
"El grupo de Sur no puede pensarse como una
expresión de clase, según se ha
ensayado alguna vez. Decir que Sur fue una revista
de la oligarquía porteña, aunque
se limitara este concepto a su capa intelectual,
es harto inexacto. La oligarquía porteña
nunca se dedicó a este tipo de empresas,
y entre los animadores de Sur hay tanta clase
de esta gente como de otras".
Ocampo intentó, siempre, que su revista
fuera plural y democrática. Fue antinazi
y antifranquista y celebró el triunfo de
los aliados. Cuando el peronismo llegó
al Gobierno, en 1946, no disimuló su disgusto.
En 1955, derrocado Perón por un golpe militar,
festejó su caída. Los jefes de redacción
de Sur fueron Eduardo Mallea, con Guillermo
de Torre como secretario, José (Pepe) Bianco
quien duró veintitrés años,
Borges, Raimundo Lida, Ernesto Sábato,
María Luisa Bastos y Enrique Pezzoni. Hacia
1933 se le sumó la editorial Sur que publicaría
la mejor literatura de la época: Borges,
Sábato, José Bianco, Juan Carlos
Onetti, Horacio Quiroga, Bioy Casares, D. H. Lawrence,
Jung, Virginia Wolf, García Lorca, Camus,
Nabokov, entre otros.
En 1971, Sur dejó de publicarse
con regularidad. Su directora ya superaba los
ochenta años, y la Argentina ingresaba
en una década siniestra.
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