José
Ortega y Gasset, uno de los personajes centrales
de la literatura europea, llegó a Buenos
Aires un buen día de 1916, con apenas treinta
y seis años trayendo consigo su enorme
prestigio como filósofo, escritor, orador,
sociólogo y fundador de la Revista de Occidente.
El español deslumbró a la joven
Victoria. Pronto entre los dos crecería
una fuerte amistad que se fortaleció con
charlas eternas y verborrágicas cartas
que todo lo comentaban. Habiendo recibido una
educación a la europea, donde el francés
y el inglés habían sido las lenguas
predominantes, Victoria no había ahondado
en la literatura española. Entonces fue
Ortega quien introdujo a Victoria en las delicias
del idioma español.
De Francesca a Beatrice, un trabajo sobre Dante
escrito por Victoria fue publicado en la Revista
de Occidente en 1924. El mismo Ortega escribió
un epílogo al ensayo donde expresa toda
su admiración por la escritora. Cuando
el proyecto de la revista estaba en marcha fue
Ortega quien sugirió el nombre Sur.
Fue Ortega también quien le aconsejó
a Victoria que utilizara la primera persona para
sus relatos y que escribiera en un tono más
personal, “como el de Montaigne, sobre los
temas más personales que se le ocurrieran”.
Probablemente en ese consejo —que le valió
muchas críticas a Victoria— Ortega
intuyó lo que con el tiempo se volvería
su obra más importante: las maravillosas
páginas de la Autobiografía.
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