Hacia
1929 Pierre Drieu La Rochelle, joven escritor
de éxito en Francia y futuro director de
la Nouvelle Revue Française, conoció
a Victoria en un almuerzo en París. Drieu
se había casado hace un año, pero
eso no impidió que comenzara una relación
con Victoria. Juntos pasearon por las librerías,
por el Museo del Louvre, por Notre-Dame.
Cuando en 1932 visitó Buenos Aires, Victoria
se lo presentó a Borges y ambos cayeron
bajo un “enamoramiento recíproco”.
Poco después, Drieu acuñaría
su famosa frase “Borges vaut le voyage”
(“El viaje [a la Argentina] vale la pena
por Borges”), tomada de la expresión
que usaban las famosas guías Michelin para
calificar a los máximos atractivos turísticos
de un país.
En Buenos Aires Drieu publicó artículos
en el suplemento literario del diario La Nación que por entonces dirigía Eduardo Mallea.
Más tarde escribiría un libro, L’Homme
à cheval, cuya protagonista está
inspirada en Victoria: “he puesto en él
mi amarga ternura por ti…” le confesó
en una carta.
Victoria decía que Drieu “era ese
niño fascinado y perdido, quien me dio
su mano de hombre y al que yo le di la mía
bajo los cielos de París y Londres los
últimos días de un invierno.. sus
ideas fueron separándome de él...”
Drieu terminó alistándose en las
filas del nazismo. Cuando el 16 de marzo de 1945
el escritor se suicidó, Victoria escribió
en su Autobiografía V: “¡Ah!
Pobre Pierre, tú fuiste Francia hecha carne
para mí... ¿Por qué esa
inexplicable indulgencia para los crímenes
de otros, que no hubieras podido soportar entre
los tuyos?”
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