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Virginia Woolf estaba convencida que Sud América era un lugar donde millones de mariposas revoloteaban por el aire y los animales salvajes andaban sueltos por la calle. Por eso Victoria Ocampo, que se divertía fomentando la imaginación de la inglesa, le regaló una caja con mariposas para que colgara en su habitación. Fue Virginia quien alentó a Victoria a que escribiera su Autobiografía, argumentando que muy pocas mujeres las habían escrito “interesantes y veraces”. Victoria invitó varias veces a la brillante escritora inglesa a visitar Buenos Aires pero lo ocasión nunca llegó. También dedicó artículos, una conferencia y un libro, Virginia Woolf en su Diario, a su amiga inglesa. Escribió: “el lirismo de Virginia Woolf es tan grande como su humorismo y por él entra Virginia en el reino de la poesía”. Editó sus ensayos y dos de sus novelas, entre ellas Orlando con traducción de Borges. En 1941, tras la inesperada noticia del suicidio de la escritora inglesa, Victoria escribió: “Yo hubiera querido ahora poder limitarme a escribir: A Virginia Woolf… porque yo también buscando una frase, no hallé ninguna que pudiera ponerse junto a su nombre”.