Si
algo destaca a la colección de Villa Ocampo
es la impronta única que le supo dar Victoria
Ocampo, una mujer con un claro interés
por las vanguardias europeas de principios de
siglo XX, por la necesidad de promover un cambio
radical en el arte y a la vez con un interés
genuino por las pinturas y esculturas heredadas
de su familia que aún respondían
a cánones del siglo XIX. Por eso Villa
Ocampo es un singular ejemplo de colección
donde dos siglos dialogan en fina sintonía
y donde la posibilidad de comunicación
(antes que de ruptura) entre dos modos de ver
y entender el arte, logra convivir en armonía.
Entre algunas de las obras más fascinantes
comprendidas por la colección Villa Ocampo
se encuentra un tapiz realizado por la casa Myrbor
sobre un original de Pablo Picasso, adquirido
por Victoria en París en 1929. Tapiz que
en un principio fue utilizado como alfombra en
Villa Ocampo, pero que al tiempo su dueña
prefirió proteger de los fumadores descuidados
colocándolo en la pared. Otras obras importantes
son los dos óleos pintados por Prilidiano
Pueyrredón —el de don Manuel José
de Ocampo y González, bisabuelo de Victoria
Ocampo y prominente político, y el de su
esposa Clara Lozano de Ocampo—, una antigua
cabeza de mujer en mármol blanco, copia
de un original griego, adquirida en la Exposición
de París en 1913 y un óleo del pintor
uruguayo Pedro Figari pintado en 1925 que presenta
en trazos sueltos y empastados a Victoria sobre
un fondo de nubes densas y sinuosas.
Después existen unos retratos realizados
a la punta seca por el prestigiosos francés
Helleu en 1909 (gran retratista de la belle époque
y quien dejó la última imagen de
Proust) y sobre una mesa, un pequeño bronce
en el que el príncipe Troubetzkoy captó
el encanto de la dueña de casa envuelta
en una capa de chinchilla. Un óleo sobre
tela de Pascal Dagnan-Bouveret muestra a una Victoria
espléndida, enfundada en un vestido blanco
y con una capa de color oscuro sobre los hombros.
Tiene una rosa roja prendida al cinto y un libro
en la mano derecha.
Por otra parte, dentro de la colección
de fotografías que comprende más
de 200 piezas, sobresale un retrato de Graham
Green del fotógrafo Yousuf Karsh, un retrato
de Drieu La Rochelle tomado por Man Ray, retratos
de Igor Stravinsky, Virginia Woolf y Charles Chaplin
dedicados a Victoria, daguerrotipos y una serie
de fotografías estereoscópicas que
describen una Buenos Aires irreconocible de principios
de siglo XX.
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