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Villa Ocampo fue,
además de la mítica residencia de
Victoria Ocampo en San Isidro, un refugio de pensadores
internacionales y el lugar de descanso de algunos
de los espíritus más destacados del
siglo XX. La mansión que en un principio
fue la casa de vacaciones de la familia y luego
pasó a ser la quinta de fin de semana, terminó
convirtiéndose en la residencia estable de
Victoria hacia la década del 40.
Sede de un proyecto cultural único en nuestro
país y en Latinoamérica, Villa Ocampo
tiene, más allá de su importancia
arquitectónica, de los muebles y de la biblioteca,
un significado histórico fundamental ya que
durante medio siglo, hospedó a algunos de
los principales forjadores del siglo XX. Prestigiosos
intelectuales argentinos y extranjeros como Graham
Greene, Roger Caillois, Waldo Frank, Alfonso Reyes,
Albert Camus, André Malraux, Aldous Huxley,
Le Corbusier, Octavio Paz, Gabriela Mistral, Pablo
Neruda, Maurice Ravel, Walter Gropius y Jorge Luis
Borges, entre otros, visitaron a Victoria en Villa
Ocampo y allí entre charlas, discusiones
y lecturas fermentaron algunas de las ideas y proyectos
más importantes de su tiempo. En ese foro
del pensamiento internacional que fue Villa Ocampo,
Victoria y su grupo —que por momentos evoca
la atmósfera del londinense Grupo de Bloomsbury—
lucharon por la posibilidad de un pensamiento liberal
en una época en la que los países
latinoamericanos tambaleaban tironeados por gobiernos
militares y depresiones económicas.
Invitados por Victoria, pasaron por Villa Ocampo
personalidades culturales del mundo entero: Tagore,
Stravinsky —quien compuso una obra para Victoria
y la estrenó en su casa— Ortega y Gasset,
Roger Caillois —que vivió años en
nuestro país y dirigió la importante
colección La croix du Sur de Gallimard— y
otros. Fueron años de intenso proyectos culturales.
Y Villa Ocampo los vio nacer.
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